Tantálico
No es posible pensar sin alegorías:
¿Quién se acuerda de que Rimbaud murió de cáncer;
Keats de tuberculosis en el infierno azul de Roma;
Rilke de leucemia entre equivalencias silenciosas?
La memoria no le da nombre a los abismos
Baudelaire, con sus ojos doblegados por la sífilis
solo vio infinito por todas las ventanas:
—¿No huelen el paraíso en mi toga? –preguntaba–.
Amputado
Su padecimiento era tan grande
que algunas noches
intentaba calmar una mano con la otra
aunque careciera de ambas.
Alzheimer
Este tipo de pájaro vuela hacia atrás,
rompe el cristal
de la memoria.
Las ideas se quiebran en la mente.
El cuerpo es la metáfora
de una jaula ya sin pájaro.
Oráculo
El lenguaje es un virus
–afirmó William Burroughs–.
El poeta tiene que mutar
Un virus drena a la muerte
La imagen captura el último guadañazo:
el textual nacimiento de la noche.
Cementerio
Debe ser un campo de golf
una sábana verde extendida
sobre los ojos de los muertos.
Cien tumbas por cada diez hoyos.
El fantasma da un último golpe
desde su trampa de arena.
Gotfried Benn
La melancolía del científico:
demasiado compasivo para ser negativo,
en extremo escéptico para estar en trance.
Lleva una ecuación debajo de la piel
y un cerebro debajo del alma.
Virus
La hazaña del almirante
al descubrir la ruta trasatlántica
no fue un logro individual.
Allí también viajaban ocultos
en los cascos de las naves los virus.
La gripa, la varicela, la poliomielitis
hicieron, sin recurrir a Ptolomeo,
su propia cartografía.
¿Estrategia militar, comercio, historial natural?
De tal empresa, solo los virus
cronistas del futuro
sin brújulas ni sextantes
han sobrevivido.
Leucemia
Sangran los Testamentos.
Glóbulos blancos en el cáliz.
La profecía derramada.
Su cuerpo se había convertido
en un pequeño mar rojo.
Dolor fantasma
Al dolor que siente el amputado
por el miembro que ya no tiene,
por el brazo espectral y el pie vacío,
se le llama dolor fantasma.
Es la demostración de que para el hombre
también el cuerpo es prescindible.
Tenso es firmar este poema eterno con la sombra.
Poiesis
Paul Celan, cabalista legítimamente desesperado
se arroja al Sena desde el puente Mirabeau
enseñándonos la sombría visión gnóstica,
no de la partida sino de la llegada.
El poeta se disculpa ante el río
por servirle de guía.
Jorge Cadavid (Pamplona, Colombia, 1962), profesor de Literatura en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, ha publicado los libros de poesía: La nada (2000), Un leve mandamiento (2002), Diario del entomólogo (2003), El vuelo inmóvil (Premio Nacional de Poesía Eduardo Cote Lamus, 2003), El derviche y otros poemas (2006), Música callada (una selección de sus poemas, 2009) Herbarium (2011), Tratado de cielo para jóvenes poetas (Premio Nacional de Poesía Universidad de Antioquia, 2008), Los ojos deseados (2011), El bosque desnudo (2013) y Pequeña historia de la fotografía (2015).
Recopiló además en Ultrantología (2003) un conjunto de poemas breves de diversos autores, y en República del viento (2012) reunió una muestra de los poetas colombianos de los años sesenta.
Como ensayista ha editado Lewis Carroll: los juegos del lenguaje (2005) y Escribir el silencio (2013).
Estos poemas pertenecen a Los cuadernos del inmunólogo Miroslav Holub (Premio Nacional de Poesía Ciudad de Bogotá, 2015), de inminente aparición en la editorial Tragaluz de Medellín.


