Me arde el corazón
Me arde el corazón
y el fuego quema mis palabras
como un joven volcán
que impetuoso arroja la lava
¿Quién sopla este fuego
que me sublima el cuerpo?
¿Por qué esta inquietud
que me oprime el alma?
Tú, amor, eres culpable,
hálito burlón en este mundo:
lo que no abrasas con tu llama
lo hielas cuando faltas.
Y a mí, ¿por qué,
si me prendes, no me matas?
Cada día dejo de vivir
para empezar a nacer.
Hoy también brillan estrellas,
mas tengo apagada el alma;
ayer soñaba con ella,
y hoy todo fue ya
nada.
(14.06.67)
Cuando llegue la paz
Mourons pour des idées, d’accord, mais de mort lente
G. Brassens
Cuando llegue la paz si llega un día, cuándo,
cuando no haya ninguna guerra santa,
cuando vuelvas la vista atrás y la memoria
al paisaje después de la metralla,
tal vez entonces te preguntes
si valió la pena matar y morir,
morir o matar por una idea.
Cuesta tanto nacer, es un milagro vivir,
late, no te detengas, corazón.
¿En qué página tiene mi nombre escrito la muerte?
¿Quién le ayuda a marcar la negra cruz?
Era la vida un tallo tierno,
y es una herida de luto y de cárcel
y manos abiertas clamando al cielo.
Tu patria es el aire es mi patria no tengo
bandera no tengas.
Mira hacia el cielo y cuenta las estrellas, cuántas,
palpa la hierba, escucha bien el viento,
reza en silencio la nieve llora el dolor
el grito de la carne destrozada.
Lamentos desde los escombros,
llamadas perdidas, banderas, arengas,
capillas ardiendo, rosas de sangre.
¡Presoak kalera!, bai, y en navidades todos,
todos a casa, pero a los muertos,
¿qué Nochebuena, qué Felices Pascuas, qué,
qué próspero año nuevo les espera?
Por eso ahora me pregunto
si vale la pena matar y morir,
morir o matar por una idea.
Tu patria es el aire es mi patria no tengo
bandera no tengas.
«Donde no hay amor, pon amor y sacarás amor»
San Juan de la Cruz
Tengo en el pecho una jaula
Tengo en el pecho una jaula
en la jaula dentro un pájaro
el pájaro lleva dentro del pecho
un niño cantando en una jaula
lo que yo canto.
El viento quisiera ser
el viento que pasa y deja
un paisaje estremecido en tus ojos
y en el oído el eco de una voz
que viene de muy lejos
y muy dentro de ti te canta
que eres tú también el viento cuando pasa.
Tengo en el pecho una jaula.
La noche quisiera ser
la noche que con agujas de cristal
teje tus sueños
y el delirio que te enciende
cuando más sola estás y nada esperas
contigo a solas soñando
el negro sauce de la noche que te envuelve.
Tengo en el pecho una jaula.
La lluvia quisiera ser
la lluvia mansa que cae
con un rumor de manzanas
en el desván de tu infancia lejos
y las primas jugando a casa a casa
para el ardor del alma
la lluvia fresca en el Valle del Silencio.
Pero tengo en el pecho una jaula
en la jaula dentro un pájaro
el pájaro lleva dentro del pecho
un niño cantando en una jaula
lo que yo canto.
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Amancio Prada (Dehesas, León, 1949), músico de poetas antiguos y modernos, cultos y populares, ha dado innumerables conciertos en teatros y festivales de todo el mundo, y ha merecido diversas distinciones entre las que cabe destacar la Medalla IV Centenario de San Juan de la Cruz (1991), la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid (2001), Premio Castilla y León de las Artes (2005) y Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (2011).
De su ya dilatada trayectoria discográfica, destacan obras como Rosalía de Castro (1975), Cántico espiritual (1976), Lelia doura (dedicada a los primeros trovadores galego-portugueses, 1980), Canciones y soliloquios (1983), Sonetos del amor oscuro de Federico García Lorca (1986), Trovadores, místicos y románticos (1990), Emboscados (1994), Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique (2010) y La voz descalza (con poemas de Teresa de Jesús, 2015).
En 2013 y 2016, con motivo de las presentaciones de Palimpsesto 28 y Palimpsesto 31, Amancio Prada dio sendos conciertos en Carmona.


