Museo
Está en el museo de Jerusalén.
Una sandalia de cuero
encontrada en una excavación
junto a un trozo de contrato matrimonial.
En él aparece el nombre de la desposada, Ruth.
Por la dote, pertenecía a una familia pudiente de Samaria
y tenía doce años.
Un estudio de la sandalia, explica
que sufría de una leve deformidad en el pie derecho.
Vivió en el siglo I antes de Cristo.
Lo poco que sobrevivió a su vida
ahora es pieza única de museo.
Aquello sí era el olvido,
nada escapaba a él,
ninguna noticia acerca de algo
(de la época apenas vestigios),
la vida borrada por el mismo paso de la vida,
como si no hubiera existido,
y como si del curso del mundo
apenas importara el instante presente.
Polvo, ruinas, silencio, lo demás.
Ningún monumento o memoria
que disputar a los cuidados de la muerte.
La hermana oscura
¿En qué lugar que no sea éste, tan propicio
a demonios y bestias de toda condición,
ha de resguardarse criatura tan delicada y bella?
¿Cómo es que ella, frágil como parece,
ha podido sobrevivir,
a tormentas tan grandes como las que cria la vida?
El amor la sostenía.
Y mientras fue así, nada pudo hacerle daño,
ni siquiera el miedo, feroz guardián de tantas cosas falsas.
Ni la tristeza con su mobiliario de rosas caducas.
Ni la soledad con su cadalso florido.
El amor la sostenía.
Y un vals de nunca acabar bailaban en pareja los días.
Un vals para no ir a estropear sus nacarados pies de hada.
Y ella tan frágil, al dar vuelta,
semejaba la columna de un antiguo templo,
el rosa curtido de un astro.
Un día el vestido amaneció
sin formas ni costuras, menesteroso:
Al recuperar su condición de nube,
el amor se había hecho cosa pasajera.
Su corazón de alas de mariposa,
se tornó entonces presa fácil de las horas.
Ahora la adversidad dice ser su hermana
y los vientos la doblegan a su pesar.
¡Y no hay un lugar en el mundo
que pueda resguardar condición tan delicada!
Inconformidad
Al amanecer el cielo es azul como el baldosín y las columnas del palacio,
pero no tardará, bajo el sofoco de las horas,
en volverse del color de la arena.
Desde su alcoba, el faraón observa
–descomponiendo aquel panorama – al cenagoso Nilo
que abraza a la ciudad,
y lo compara con el abrazo posesivo de su esposa.
Su esposa, arisca y grácil como un ave,
para quien la noche no es suficiente,
ni suficientes las promesas y caricias,
la incandescencia amorosa de su consorte.
Hoy, olvidando que el faraón se debe también a otras tareas,
persiste en su deseo de tenerlo cerca,
de no permitirle abandonar la alcoba.
En la intimidad, la pareja real se comporta
como una pareja común,
comunes y desbocados son los reclamos de ella,
tiernas y sonreídas las respuestas de él.
Se aman y, así descrean de ello, es el amor
(no los oficios de los futuros embalsamadores)
lo que los hace inmortales.
El carácter de su pequeña
(desposada para pactar la alianza entre el país del norte y del
sur), es salvaje y juguetón,
y al faraón le gusta compararla con una pantera nubia,
que un día terminará despedazándolo de un manotazo
(así, entre beso y beso, se lo susurra al oído)
si antes no lo hace él (algo que nunca sucederá),
con el arbitrio de su poder divino.
Para ver aquel cielo del amanecer, el faraón
ha abandonado el lecho y se ha asomado a la ventana.
Mientras tanto. mohína, inconforme, la amada muchacha
se recoge el pelo y comienza a fabricarse una trenza.
Pronto el color del cielo será el del pantanoso Nilo.
Un color reverberante y sin fin, de aldea perdida.
Y ardiente, como el abrazo de su esposa, será el día.
Elkin Restrepo (Medellín, Colombia, 1942), profesor titular de literatura en la Universidad de Antioquia, ha escrito los siguientes libros de poesía: La palabra sin reino (1982), Retrato de Artistas (1983), Absorto escuchando el cercano canto de sirenas (1985), La dádiva (1991), Lo que trae el día (2000) y La visita que no pasó del jardín (2002).
Es también autor de los libros de narrativa: Sueños (1993), Fábulas (1991), El falso inquilino (2000) y Del amor, lo pasajero (de próxima aparición). Asimismo, fue cofundador y codirector de las revistas Acuarimántima, Poesía, Deshora y Odradek, el cuento y actualmente dirige Revista Universidad de Antioquia, así como la colección de poesía de la editorial de esta misma universidad.
Es además dibujante y grabador y en 2002 hizo su primera exposición en Medellín.


