Un día yo voy a morir hermano
Un día yo voy a morir hermano:
somos iguales te das cuenta
y cuando esté muerto abuelo
y tú me olvides mujer por favor
solo te pido una cosa papá:
que crezcas siempre abrazada a tu hermana
y la escuches hijo y la ames. Porque una vez
nos miramos, nos herimos y hasta hicimos
el amor trescientas veces mujer
Tú que nunca me entendiste padre
por favor no llores hijo
que tu herida es mía.
No tengo trabajo
No tengo trabajo.
Mi trabajo es salir de noche
llegar borracho a casa
y ser un signo de interrogación
en la vida de mis padres.
Mi trabajo es despertar atrasado
desayunar las sobras del almuerzo
en un rincón escondido del patio
y preguntarme allí cómo es posible
que exista un tipo como Whitman.
Mi trabajo es dormir la siesta
Mi trabajo es mirar el techo
Mi trabajo es bendecir la maleza
Mi trabajo es faltar a la universidad
para conversar con los muertos
Los muertos que viven en los libros
Los libros que a veces no son libros
Mi trabajo es decirte NO TENGO TRABAJO
excepto morirme un día de estos
¡Bum! Explotar en un fuego artificial
sabiendo que viví mi vida en un engaño
pero en un engaño señores
un engaño distinguidas damas
un engaño que me he inventado yo.
Nancy
A Nancy la conocí en la universidad.
Tiene la misma edad que yo, las mismas dudas.
Venía poco a clases y yo asistía siempre
porque claro, se acostumbra uno
a no pensar y no sentir y no mirar.
Después de 9 meses, con mi amigo Gonzalo
fuimos a visitarla al hospital.
Estaba hermosa como siempre
pero nunca tan bella como ese día.
Su hijo Lautaro no dejaba de llorar.
Nancy tapaba su boquita con el pecho
Nancy venía poco a clases
Nancy no venía a la universidad
Nancy es mamá y yo un niñito tonto
que asiste como zombie a la universidad.
A Nancy la conocí en la universidad.
Tiene la misma edad que yo y antes
me gustaba, quería casarme con ella.
Ahora la amo. Pero amo más a Lautaro
chupando el pezón de Nancy
la madre, Lautaro, la madre, Gonzalo.
La chica que no asistía a la universidad.
Mi padre nos enseña a orinar
Mi padre nos enseña a orinar
Saca su pene gigante y oscuro
y la orina cayendo
Es el sonido más hermoso
que jamás he oído.
No hay que escribir palabras
No hay que escribir palabras
Abrazos puños sonrisas y golpes
Cachetadas flores llantos moretones
No palabras nunca palabras
¡No hay que escribir palabras!
Hay que pintar grafitis feos
en el muro más bello del barrio.
Si verdaderamente son palabras las palabras
tienen que hacerle ¡paf! al corazón
¡Pum! al rostro ¡splash! al egoísmo
La poesía es todo menos yo
La poesía es todo menos shhhhh
Silencio, no hay que escribir palabras
¡Crash! Explosiones y bombas
¡Bang! Balazos que levanten muertos
Versos que traigan paz
donde solo había batallas
Poeta, poemas hacemos todos
¡Milagros es lo que falta!
Ofrecer pan donde no exista hambre
El mantel tiene que estar con vino
¡Mánchalo siempre poeta!
No hay que escribir palabras
¡No escribas palabras!
Ríe o llora pero de verdad
Con eso basta
y sobra.
Mi madre
Mi madre es de las que llevan el pelo corto
un escobillón fucsia en el brazo
arrugas en la frente y un pañuelo que dice:
el amor es plancharte la ropa el amor
es lavarte los platos el amor es cocinar
sopaipillas cuando está lloviendo
el amor es decirte no bebas demasiado
cuídate no llegues tarde escríbeme
escríbeme de vez en cuando
avísame si llegas o no hijo el amor
es retarte bien fuerte gritarte
porque no barres tu pieza no limpias
no trabajas ni ganas dinero
no estudias no tiras nunca la cadena.
Mi madre es de las que llevan el pelo corto
Soy de los hijos que tienen el pelo largo
no saludan ni dicen te quiero
no lavan los platos ni obedecen
a la mujer de pelo corto y delantal
que los mira llorando tiernamente
cuando su padre los educa
con amor precioso en forma de patadas
y puños y golpes y paf.
El día que me muera
El día que me muera
de todas formas tienes que estar feliz
pues toda mi vida me viví
a pesar de los golpes las rejas los condones
Me viví. Siempre fui tuyo
Y sin embargo siempre fui mío
Volé del mundo sin alas
sin miedo, sin calculadora
Entonces tienes que estar feliz
pues no fui bueno ni malo
ni valiente ni cobarde
No te compré un auto ni te escribí un libro
y mucho menos barrí el comedor
Fui muy feliz y muy triste
Lloré mucho y me reí el triple
Desobedecí la mayoría de las veces
pero siempre escuché a mi corazón
Siempre obedecí a mi corazón
Siempre quemé mi corazón
Entonces tienes que estar feliz
porque a pesar del frío y la muerte
te lo digo en la cara:
—Te quiero
Estuve vivo
El gran aprendizaje
El gran aprendizaje de la vida
consiste en saber que no eres distinto
No vales menos que un abrazo
ni más que un plato frío de lentejas
no eres diferente
Todos somos la misma mierda
ergo, no hay que creerse cuentos
El niño es el padre del hombre
Ver la vida como lo que es:
un par de trastos sucios arriba
del mantel floreado y plástico
que tú decides si limpias o no.
Shakira
Hay un niño que baila disfrazado.
Sombrero negro, botines y un gran poncho.
Parece una persona grande con traje de grande
Una persona de 70 centímetros.
Baila no sé qué música, yo no escucho.
Voy en un bus escuchando a Shakira.
Lo miro desde demasiado lejos.
Junto a él, una ronda de niños bailando
todos muy vestidos y muy disfrazados.
Sus padres los miran, mi madre, mi padre.
Y yo me siento un poco incómodo
pero bailo igual, ridículo, me río igual.
Sonrío porque estoy feliz con mis amigos
todos de la mano bailando no sé qué baile
no sé qué música, Shakira, ya no lo recuerdo.
Tengo cinco años, estoy feliz, y no lo recuerdo.
Solo recuerdo el corazón de mis padres gigante
orgulloso, sonriente, saludándome alegre
un corazón de verdad, enorme, grande
un corazón lleno de amigos y canciones
un corazón sin disfraces, Shakira
un corazón donde cabíamos todos
un corazón que ya no existe
Un corazón de 70 centímetros.
Mi padre
Mi padre creía
que un mundo mejor es posible.
No creía en tesoros, ni en vinos caros.
Creía en los amigos y le daba lo mismo
tomar sopa en una taza plástica
con una cuchara de plástico:
Lo importante está en el interior
me decía apagando la TV.
No creía en la TV
Ni en las noticias
Ni en las palabras
Ni en las promesas
Ni en la justicia
Ni en Chile
Ni en Dios y sin embargo
yo creía en él.
Creía en sus ojos mapuches
llegando cansados del trabajo.
Creía en su camisa blanca
sus zapatos viejos que lustraba
transformándolos en nuevos.
Creía en su magia.
Creía en su mano pesada
buscando mi mano.
Creía en su voz ronca en mi oído
sencilla, cotidiana
diciéndome hijo.
Aún creo, papá.
Tamym Maulén (Santiago de Chile, 1985) estudió Filosofía en Chile y Letras en Argentina. Es creador de LEA (Laboratorio de Escritura de las Américas), iniciativa de entiegoísmo escritural desarrollada en Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Paraguay, México y creador del colectivo PORNOS, proyecto editorial de escritura colectiva, con más de 30 libros publicados a la fecha.
Como poeta ha editado: SHHHHH (Paraguay, 2010) y PAF (Argentina, 2011). Por su obra poética ha obtenido diversos reconocimientos como el Premio Gabriela Mistral (Santiago de Chile, 2007) y el Premio Rodolfo Walsh (Buenos Aires, 2008), entre otros.
Actualmente, es director de Cultura de la Fundación Pablo Neruda.


