ADVERTENCIA DEL AUTOR
La r inicial tiene el sonido suave de la no inicial en las voces en que reemplaza a la d
El sonido c es fuerte en las dicciones como estas: libectá, ficmeza. 
El de la articulación j cuando suple a la s es por extremo breve y un tanto cuanto oscuro. 
E vale como ej (es) y muchas veces re (de), especialmente en las palabras compuestas (lengua-e-vaca), y cuando así lo requiere la elegancia de la frase o la estructura del verso. 
Er (se pronuncia eér) es equivalencia de der (del) y se aleja de er (el) tanto cuanto entre sí se alejan cantidades opuestas. 
Para establecer esta diferencia en lo escrito marco este signo sobre aquella voz, así: ér
Que er vale tanto como der, no puede revocarse duda. Esta copla popular trillada en la Costa es prueba incontrovertible:

Rurce ej er agua der má
y muy amacga la ér río,
tú ere ficme y yo icotante,
tú ere tuya y yo soy mío.

Nótese por último esta especialidad de la concordancia: “lo s’ojo míos”, procedencia de la imperfecta y escasa pronunciación de la s.

Tenidas en cuenta estas ligeras indicaciones, la lectura se hará sencilla además, y lo mismo acaecerá respecto a la comprensión literal del sentido de cada verso, porque son contados los provincialismos exclusivamente peculiares al estilo vulgar de la Costa. En orden a la inteligencia metafórica y esencialmente poética, entra por mucho en ello el gusto y conocimiento de las costumbres de aquellas poblaciones.

Dicho lo cual se me ha ocurrido esta breve observación: en la poesía popular hay y hubo siempre, sin las ventajas filosóficas, una sobra copiosa de delicado sentimiento, y mucha inapreciable joya de imágenes bellísimas. Así, tengo para mí que es solo cultivándola con el esmero requerido como alcanzan las naciones a fundar su verdadera positiva literatura, tal lo comprueba el conocimiento de la Historia.

Ojalá, pues, que de hoy más, trabajen sobre este propósito en la medida y el modo conducentes a un pueblo civilizado, los jóvenes amantes del progreso del país, y de esta suerte pronto se calmará el furor de imitación, tan triste, que tanto ha retrasado el ensanche de las letras hispanoamericanas.

 

Lo palomos

Al señor Rafael Pombo

Siendo probe alimales lo palomos,
a la gente a sé gente noj enseñan;
e su condúta la mejó cactilla,
hay en sus moros efertiva cencia.

Nacen los ros sobre la mimas pajas;
y allí se etán hata en repué que vuelan;
maj asina chiquitos, entre er nío
se rán caló, entre juntos, y se besan.

Luego que tienen plumas suficiente
pa anderegueá volando po-onde quiera
guto rá veclos arrullacse amante
sobre lo palos o la vecde yecba…

Guto ra er vé lo afanes der palomo
si otro palomo pora allí se acecca…
Ér eponja er pejcuezo y la colita,
¡y ra arrullando murtitú re güerta!

Eto a los’ojo re ella loj etraños
é re cariño la efertiva muetra…
En eta clase re alimales nunca
no ra un visaje re macdá la jembra.

Ya etá con güevo la paloma… Entonce
maravilla re junto la recencia,
¡la pajita y la s’hoja pa la casa
la carga ér y la compone ella…!

Allí lo ve amorosos la mañana,
tamién allí la noche loj encuentra,
ambos a ros calientan su güevitos,
¡ambos, en siendo sere, lo alimentan!

Siendo probe alimales lo palomos
se aprende en ello má que en la j´Ecuela.
¡Yo, poc lo meno, en su cocto libro
eturio re la vida la maneras…!

 

La oberiencia filiá

Al señor doctor Florentino Vesga

«–Me ha richo uté que juiga re los hombre
y yo les he juioo;
solo a la vece cuando er só se junde
convecso con Rogelio en er camino».

«–¿Sí?.. .¿qué te rice?» «–Que me quiere mucho;
yo naitica le rigo»;
«–¿y luego?… » «–Luego un apretón re mano
O me ra en er cachete argún besito…».

«–Ejtá güeno… ¡Junjú!… ¿Con que to eso
te jace ese lambío1?…
A pajareá2 no güerva j’a la roza
pocque tás, m’hija e mi arma, en un peligro.

¡Fué asina siempre er hombre!… Re panela
se juntan er jocico
y a la pendeja como tú la engañan
pa llevala mansita ar precipicio».

«–¡Mamá… varay… no embrome… Ese muchacho
tiene su labio limpio!…
Y si viene en mi junta me arza en peso
cuando muy barrialoso tá er camino».

«–Esa son su artimaña… Re muchacha
me sucerió lo mimo…
Echa a tu fló, m’hijita, cuatro ñuro
y no olvide jamá lo que te he richo…».

Ar otro ría muy poc la mañana
jizo la chica un lío…
Er só muy lejo la topó sin flore
entre lo tierno brazos der peligro…

En ninguna ocasión consejo e viejas
má que en eta han servío…
¡Cuando pica er amó lo pecho joven
se acaba la oberiencia re lo s’hijo!…


1. Lambío: presumido.
2. Pajareá: cuidar las «rozas» o cultivos.

 

Canción der boga ausente

A los señores Rufino Cuervo y Miguel Antonio Caro

Qué trite que etá la noche,
la noche qué trite etá;
no hay en er cielo una etrella.
¡Remá, remá!

La negra re mi arma mía,
mientra yo brego en la má,
bañao en suró por ella,
¿qué hará? ¿Qué hará?

Tar vé por su zambo amao
doriente sujpirará,
o tar vé ni me recuerda…
¡Llorá! ¡Llorá!

La jembras son como toro
lo r’eta tierra ejgraciá;
¡con acte se saca er peje
der má, der má!…

Con acte se abranda er jierro,
se roma la mapaná…
¿Cojtante y ficme? ¡laj pena!
No hay má, no hay má…

Qué ejcura que etá la noche,
la noche qué ejcura etá;
asina ejcura é la ausencia
¡Bogá, bogá!

 

Cuento a mi ejposa

A mi distinguido amigo señor Pedro Londoño

«–Negra re mi vira:
¿a ronde va?
Quérate en mi rancho
No te queje má;

mira que me aflige
tu infelicirá…
¡Oye mij arrullo,
palomita amá!»

«–¡Mi palomo mío
lo pecdí ya!
Reja que lamente
suecte tan fatá;

no te ré cuirao
Mi infelicirá;
vecme no reseo
re ninguno amá …»

Eto lo recía
en noche pasá
a un mozo der pueblo
ciecta ejconsolá…

Má a la pocas güerta,
a poquito e ná
¡tuvo ciecta cosa
como un sapo e hinchá!

Si ponemo en agua
un granito e sá
¡pronto se risuecve
con facilirá!

Nunca en la mujeres
fué efertivo ná;
¡toro en ella ej humo,
toro farserá…!

 

Canto rel montará

A mi amigo el señor doctor José Ignacio Escobar

Eta vira solitaria

que aquí llevo,
con mi jembra y con mi s’hijo

y mi perros,
no la cambio poc la vira

re lo pueblos…
No me farta ni tabaco

ni alimento;
re mi pacmas ej er vino

má que güeno,
y er guarapo re mi cañas

¡etupendo!…
Aquí nairen me aturruga3;

er Prefeto
y la tropa comisaria

viven lejo;
re moquitos y culebras

nara temo;
pa lo trigues ta mi troja

cuando ruecmo…
Lo alimales tienen toros

su remerio;
si no hay contra4 conocía

ej par er Gobiecno.
re ete moro, pue, no cambio

lo que tengo
poc las cosas que otro tienen

en los pueblos


3. Aturruga: molesta.
4. Contra: antídoto.

Serenata

A mi amigo, señor V. Manrique

Ricen que hay guerra
con lo cachacos,
ya mí me chocan
lo zambapalo…
Cuando lo goros
sí fui sordao
pocque efendía
mi humirde rancho…
Si acguno quiere
trepacse en arto,
buque ejcalera
por otro lao…
Ya pasó er tiempo
re loj eclavos;
somo hoy tan libre
como lo brancos. ..
Yo poc mi pacte
cuando trabajo
como en mi casa,
re no, lo aguanto…
Mucho conojco,
probe bardaos
que han muecto e jambre
rejpué re guapos…

¿Quieren la guerra
con lo cachacos?
Yo no me muevo
re aquí e mi rancho…
Si acguno intenta
subí a lo arto,
buque ejcalera
poc otro lao!…

 

Canción del pejcaró

Al señor Constancio Franco V

Ahí viene la luna, ahí viene
ton su lumbre y clarirá;
ella viene y yo me voy
a pejcá…
Trite vira é la der probe;

cuando er rico goza en pá,
er probe en er monte sura
o en la má.
Er rico poco se efuecza
y nunca le farta ná.
Toro lo tiene onde mora
poc remá.
Er probe no ejcansa nunca
pa porese alimentá;
hoy carece re pejcao,
luego é sá.

No sé yo la causa re eto,
yo no sé sino aguantá
¡eta conrición tan dura
Y ejgracía…!
Ahí viene la luna, ahí viene
a racme su clarirá…
¡Su lú consuela la pena
re mi amá!

 

Diálogo picarejco

Al señor Adolfo Vargas

«–Arió niña. –Arió Señó.
–¿Cuta uté re una compaña?
–No llevo miero; le roi
la má repetira gracia…
–Reme una fló e la que lleva
con tanta gacveza y maña…
–Jamá roi lo que poseo,
pue quien su cosa epirfarra
rice un refrán muy sabío
que chifla en repués la iguana.
–Ese refrán é embutero;
la jembra que é re sí ingrata
se quera con er pecao
y con la manteca rancia.
–Mejó pa mí; naire asina
tendrá que vecme a la cara.
Tiene un precio má subío
la manteca e puecco rancia,
cuando é pura, que la freca
regüerta con la gocdana…
–Será asina; ma yo insijto
en seguicla hata su casa;
no é naturá conrición
re una hecmosa er sé voctaria.
–Le arviecto que allá en mi rancho
tengo un perro poc compaña,
un perro que usa peinilla,
un perro re güena raza,
conque si guta e vení
rece lo que má le plajca;
en llegando le riré
si la manteca ta rancia…!»


5. Chiflar la igüana: frustrarse un propósito