Hombre que pasa
El hombre que pasa y es sólo una mirada
¿de qué lugar viene
qué amigos frecuenta
por cuántos hijos ríe
de cuántos muertos vuelve?
El hombre que pasa y es sólo un gesto
¿qué oficio desempeña
qué moral defiende
a qué edad marcha en este intrincado camino
de mañana?
Yo lo veo seguir sin saludarme
sin despedirse
confundiéndose entre la gente después de ser yo
para él
lo mismo:
el hombre que pasa y es sólo una mirada.
Poesía en el cuarto
Una leve brizna de hierba me acompaña
sólo ella para la noche
suspendida en un jarrón sobre la mesa
Miro su verde pelusa
el frágil tallo que se balancea
su misterio sin perfume
sin ostentación
que nada diría en el tramado de los pastizales
Sin embargo vela conmigo
lleva la fatigosa soledad liviana
esta leve brizna de hierba
suspendida en un jarrón sobre la mesa
Tres árboles
(Invocación en la muerte de mis hermanos)
Señor
de los tres dejas el de tronco
menos fuerte
el de frutos tardíos
el de más débil fronda
Afianza mis raíces
cuida mi savia
permite que lleguen pájaros
y que canten
para que los que vengan
disfruten de mi sombra
Perro
Un perro está contento porque amaneció:
ladra
recio ladra al cielo muy alto
pasea entre las gentes
y le hace fiestas a la mañana
El callejero que pasó la noche entre zaguanes
en el frío quicio de las puertas
o vagando los andenes
se hace oír
retoza feliz de ver el sol
de escarbar la hierba fresca
de caminar otra vez al lado de los hombres
Igual yo
después de una azarosa noche
vagando sin rumbo
agradezco el anuncio de la luz
mi parte de contento
Como ese perro que campea
y es feliz
vuelvo mi latido al mundo
Muchacha a la que levanta la falda el viento
Gira sonrojada en su torbellino
danza en una nube de arrebato
indefensa en el ventarrón:
rosa eres
abierta de pronto en medio de la calle
Alumbramiento
De niño yo intentaba tocar con mi mano
tendida en la oscuridad
la pared junto a mi cama
cuando despertaba con miedo.
Adentro los ojos abiertos en el resto del silencio
temerosos de mirar
y afuera la mano extendida
buscando el asidero.
Como si desde el comienzo me hubieran
abandonado en medio de la noche
Como si viniera desde siempre extraviado
de la mano de alguien.
Aparición
Hoy me entreví como un desaparecido
Hoy no me vi entre los míos.
Algo sucedió
Alguien vino por mí
Alguien me dejó sin sentido.
Me busqué en el rastro que dejo
en la sábana
en la huella de la mano en el primer asidero.
Tal vez fui y volví
pero no me di por enterado.
¿Dónde estuve?
¿A dónde me llevaron?
Y mi nuca pendiendo de un hilo
y mi palabra sin aire.
No me vi en el agua
No apreté las manos de mis hijos
No reí entre los amigos
No fui palpable.
Y nadie dio noticia de mi rastro
Y nadie alcanzó a ver en el contraluz.
Alto ahí
El amor es un atracador
No sabes en qué momento te asalta
ni en qué lugar
ni de qué modo
ni con qué porqués
El amor es un atracador
Y sabes que no pide la bolsa
sino la vida
No se conforma
con cosas de valía
el amor
Y desconoces si lo volverás a ver
Y desconoces si te devolverá lo hurtado
Agazapado en la sombra
está el ladrón
que te asaltará la vida
Robinson Quintero Ossa (Caramanta, Colombia, 1959) ha escrito los siguientes libros de poemas: De viaje (Colección Simón y Lola Guiberek, 1994), Hay que cantar (Editorial Magisterio, 1998), La poesía es un viaje (Colección de poesía Universidad Nacional de Colombia, 2004) y Los días son dioses (libro inédito).


