Diario

Una cama. Un hombre. Una película.

Han pasado tres años, un hijo, varios poemas,
un viaje interior por laberintos, la lluvia,
los amigos, muchas fotografías, párrafos de soledad,
el llanto seco, las plantas, siempre las plantas.

Una cama. Un hombre. Una película.

Y el ataúd de aquellas ilusiones.

 

Nota de Blues

A veces en la vida
uno quisiera arrancarse los ojos;
lanzarlos como dos piedras azules
al fondo del amor. Hundir la luz,
volverse una columna,
desvanecerse, sí, desvanecerse
en las alas inmensas de un ave imaginaria
y desde ti, palabra abierta,
por la que cruza un río
de heridas caudalosas
uno quisiera echarse sin lágrimas a llorar.

Gemiría, entonces, igual que un barco
de sed en medio de la noche. Gemiría
de mar, amor, de estrella rota
y de poema.

A veces en la vida,
cuando la voz, un relámpago, cuando la muerte
uno quisiera apenas balbucear.

 

Un día

A la memoria de Ricardo, mi amor, el padre de mis hijos

No sé por qué tuviste que morir
justo cuando menos hablabas de la muerte,
cuando veías el mar como una puerta enorme, abierta de noche a día,
cuando tus ojos miraban como por primera vez el cielo azul.

No sé por qué tuvo que ser
cuando nosotros estábamos corriendo libremente por el parque,
jugando con el agua de la fuente
que tú sangraste hasta la última gota del río.

No sé por qué dieron las ocho para volver a vernos.
Habíamos quedado en otra cosa.
Nunca dijimos que tú ya no hablarías
y que estarías inmóvil en una cama de hospital.

No sé de qué se trata aún que te hayas muerto.
No sé qué hacer contigo.
Tu cuerpo está en la tierra y yo camino
viendo que las flores siguen creciendo como un mal de amor.

No sé qué hacer contigo,
qué hacer con tus zapatos, mi pena, tu carcajada.
En dónde poner tus ojos.
Quisiera quitar el sol un día solo.

 


Carmen Nozal (Gijón, Asturias, 1964) reside en la Ciudad de México. Licenciada en Lengua y Literaturas Hispánicas por la UNAM, ha publicado diversos libros de poesía entre los que se cuentan: Visiones de piedra (Premio UNAM, 1991), Vaga luz (Premio Nacional de Poesía Elías Nandino, 1992) y Hacia los flecos del frío (Premio Nacional de Poesía Salvador Gallardo Dávalos, 1993). Actualmente trabaja como jefa de redacción en VozOtra, revista iberoamericana de poesía y crítica.