Como un estudiante subrayo los párrafos de mi cuerpo,
lo hallado misterioso o incompatible
con algún sistema explicativo.

Me describo y no me consigo creíble,
digno de papel,
apenas materia de libro.

Entonces me borro.

 

Voy delante de mí
aunque detrás.

Voy delante de mi sombra.

 

Fuera o fuese calor o tahúres agazapados
hundidas están las manos entre libros
altos de luz,
yemas descarriadas entre colinas
y tictaces, confín y faro,
vida mía,
terreno de papel.

No me arranco de cuajo el sinsentido.

 

No vale pájaro en mano, no vale.
Imposible las manos quietas,
el beso quieto, el pulso quieto,
la sangre quieta,
imposibles.

Imposible la escritura muda,
el jaleo comedido.

 

Fuera o fuese el corazón un compromiso
cómo es que se anegan tantas contraseñas,
en qué mar, o en qué labia,
entre qué rayos nos adormilamos
o dónde se pierde irremediable
la flor
que amamantan las raíces.

 

De la distancia nadie quiere sus caderas.
De la lejanía nadie sus ventanas.

 

Mantengo una contraseña en mitad
de los labios, indescifrable
aunque la boca se abra,
escondida
como pequeño tesoro ajeno
a la luz.

No es un sitio vacío.

 

Fuera o fuese la luz que a todos alumbra
no se borra lo que uno quisiera
ni se gasta.

Pero el color se evapora de la lengua
y la lengua se seca como una hoja
de parra bajo el sol.

Dentro.

 


Antonio Jiménez Paz nació en 1961 en la isla de La Palma (Canarias). Es licenciado en Filosofía y gestor cultural. Ha publicado cuatro libros de poesía: Los ciclos de la piel (Ed. La Palma. Madrid, 1992), Tratado de ornitología (Ed. La Calle de La Costa. Santa Cruz de Tenerife, 1994), Diario de la distancia (Huerga & Fierro Editores. Madrid, 1996) y Tren de vida 1992-2004 (Ed. Baile del Sol. Santa Cruz de Tenerife, 2003). Está incluido como autor en Los transeúntes de los ecos. Antología de la poesía contemporánea en Canarias (Ed. Arte y Literatura. Cuba, 2001), así como en Poesía canaria de los 80, dossier de la revista Caleta n.º 3 (Cádiz, 1996).

Los poemas publicados aquí pertenecen al libro inédito Casi todo es mío.