Es el verano del año de 1519, y el capitán general Hernando de Magallanes –comienzo a glosar a Pigafetta– emprende
Tú me crees de piedra Tú me crees de piedra… Y tengo en las pupilas para tus sueños locos mil
Un día yo voy a morir hermano Un día yo voy a morir hermano: somos iguales te das cuenta y
A Antonio Deltoro Me enseñó a jalar la brida del caballo, a contener en formas sutiles el impulso de correr
Vi a Tarzán en silla de ruedas Vi a Tarzán en silla de ruedas sus gritos se oían en todo
Avanza igual que nube «Todo lo que es hermoso tiene su instante, y pasa.»
Storyteller napi nawan ¡siw! diciendo en sus labios llevaba ríos gentíos el escenario de los hechos avance y ocupación
Recuerdo nuestros balones perdidos, los besos que dimos en balde. De cada uno de ustedes he olvidado todo, excepto balones
La cáscara dura de la nuez de mi infancia, sigue en el tanque de arena del kínder donde viejos maestros
Además de bien contado, un cuento ha de ser significativo, imponerse al tiempo. Algo que solo lo garantiza el ingenio,











