I
Helado sobresaltó el pez
que felizmente escapa a lo banal
(la reiteración de las colinas
la noción de laberinto la Estigia
que a lo lejos gira y se sumerge)
se alza ahora en su temida polisemia
sobre mi mesa de saberte rey
II
El pez uncido a su resistencia
en su roca mayor acuña la rabia del Andrógino
su ojo desperdiga islas y espigas
en la brisa de Eurídice
sobre mi mesa de saberte rey
el ojo que a la sombra
en el tañido de la noche
ofrece sus dalas
hurga en la reincidencia de la noria
y se cobija bajo el árbol
preferido por la diosa del loto
su remota tenacidad apetece una transparencia
pero las venas del amado no conducen a Ítaca.
III
El pez ofrecido y negado la noche del encuentro
se aventura ahora hacia cotos de mayor transparencia
(los dedos amados no avanzan hacia el fruto maduro en el solsticio)
la mano en el tablero
las figuras mayores en la diagonal
(ofrecida negada)
despejan las rutas hacia una mayor transparencia
una boca y dos cuerpos sobre la boca de la Estigia
el pez sumido en su polisemia a pesar de las ondas
que diestras trascienden las colinas y traducen
lívidos cielos a cisternas para exhibición de una magia
ondas cielos colinas negados a las insinuaciones del éxodo
pero sordamente entregados a las dalas
y a la reincidencia de la noria en décadas
las islas y su remota tenacidad apeteciendo una transparencia
(dominios de la luz y de la plenitud del pez)
las venas amadas no son ríos que llevaran a Ítaca
ni transitan hacia cotos de esplendor gastado
(cenizas de Eurídice)
las islas y su dormida precocidad apeteciendo una transparencia
pero las venas del amado no son ríos.
Delfín Prats (Holguín, Cuba, 1945), estudió en la Unión Soviética. En 1968 obtuvo el premio DAVID (UNEAC) con su primer poemario. Ha publicado, además Para festejar el ascenso de Ícaro (Premio de la Crítica, 1988), El esplendor y el caos (1991) y Abrirse las constelaciones (1994). Poemas suyos aparecen en numerosas revistas cubanas y extranjeras, y en recopilaciones importantes como La isla entera (Madrid, 1995).


