Nana para Jesús Duerme, hijo mío, que la tierra está sola y te alumbran estrellas muertas hace ya tanto. Es
Sombra de las palabras La luz no camina, ella sólo puede hacerlo cuando toca las cosas los seres las plantas
Traducción de Frances Simán No me creas si te hablo de guerra La guerra me preocupa. Pero me da pena
La primera noche Con tu emoción albina, mi sensación anfibia de vivir en todas partes. Hora de cenar, el sonido
Escribí mi novela El lector a domicilio en nueve meses. Lo que era inicialmente un cuento, empezó a alargarse a
En la nota final de una carta fechada en París el 27 de mayo de 1960, Octavio Paz comenta a
Puertas adentro Por las orillas blancas de Jaén las cocinas despiden el aroma del aceite en que echan a freír
Sin puertas Nuestra casa no tenía puertas, como no teníamos nada no necesitábamos trancas, a ella sólo entraba el frío
La hora del riego «…Y qué importa que impida la trilla o queme el trigo si nos hizo creer que
La noche oscura «a oscuras, y en celada, estando ya mi casa sosegada». SAN JUAN DE LA CRUZ En una











